Como ocurre en muchas actividades, trabajo, aficiones, los inicios suelen ser fruto de la herencia o influencia familiar o del entorno. En nuestro caso, sin duda ha sido por tradición familiar. Nuestros tíos maternos, Nino y Oti, habían tenido un pequeño palomar cuando contaban tan solo 14 años, y participaron en alguna competición cuando había que llevar corriendo la anilla rossor hasta casa Emeterio, al lado de la Figar, aquí en nuestro barrio Jove, localidad de Gijón, Asturias. Pero lo que siempre se recordaba en casa era cuando el abuelo Marcelino había notificado su llegada en barco a Ribadeo por paloma mensajera, cuando la “galerna del Cantábrico” azotó Asturias en 1961.

En aquellos años, había en el barrio un buen número de colombófilos según nos contaban. Recordaban a Jamo, Luis Cuervo, Luis Tejón, Alvarín ‘el de Cabruñana’ y nuestros tíos. Luego llegaría la parada de la actividad por los estudios, y los inicios laborales.

Cuando nosotros nos iniciamos en 1977, dos jóvenes de apenas catorce y once años, todavía estaban en activo siete colombófilos en Jove. Nuestros comienzos fueron tutelados por nuestro tío, Otilio, y un compañero de trabajo, Aurelio, que tenía la casa y el palomar en Coroña. Las tertulias sobre palomas eran muy frecuentes en casa; pues a estos, tengo que añadir a un tío de mi madre, que tenía gallos de pelea, y nos contaba con un tono de aventura la llegada de palomas extranjeras en los barcos a el Musel y como entraban en el palomar de Balbín, que estaba ubicado en la boardilla del edificio del Stella Maris en el propio puerto. Recordamos también el relato de la suelta internacional celebrada en Gijón en agosto 1928, con motivo de la inauguración de la Feria de Muestras, y que pudo ser posible después de 5 días de retraso por condiciones atmosféricas muy adversas. Más tarde, pude documentar este evento pues ha sido recogido en varios libros de colombófila de mediados del siglo pasado.

El otro elemento determinante en el empuje para iniciarnos en la colombofilia lo recibimos del gran ambiente que vivimos en Inglaterra durante los veranos que pasamos allí intentando mejorar nuestro nivel de inglés. La gran ayuda recibida por Mr. y Mrs. Osborne, mi familia de acogida, para encontrar algún colombófilo en las proximidades de su vivienda, fue de vital importancia para la adquisición de conocimientos de la colombofilia. Aunque estos hechos se remontan a 1979-1980, perduran con frescura en nuestra memoria, pues pasados cuarenta años sigo manteniendo la relación de amistad con quien compartimos preciosas tardes esperando ver las palomas llegar desde Francia hasta Atherstone: Edy Keyte, un ingeniero de minas que había elegido trabajo nocturno permanentemente para poder dedicar a la colombofilia gran parte del día. Edy fue el que nos inició en el método de viudaje, y del cual mantengo los apuntes de aquellos días intensos de vivencia colombófila. En aquel momento, era socio de dos clubes. En uno soltaban las palomas los miércoles (midweek club) y en el otro los sábados y domingos. De ahí, que tenía unos frenéticos 4 meses de gran actividad.

No podríamos pasar por alto el paso de Adriano por las islas de Tenerife y la Gomera, durante el año que estuvo haciendo el servicio militar. De Tenerife resaltar la acogida recibida por la familia Bausili que, a pesar de vernos solo en una ocasión con motivo de la Exposición Nacional de Palomas celebrada en Gijón en 1981, me acondicionaron una habitación en su casa para pasar allí los fines de semana que estuviera libre de servicio en el cuartel. Y, por otro lado, los buenos momentos vividos con “Angelito” Trujillo durante la Exposición insular en 1984 en La Orotava.

Aunque, los días más intensos, fueron sin duda las tardes de “tenderete” en la azotea de los hermanos Aguilar en la Gomera: Los grandes enamorados de la raza Stassart. Las tertulias se hacían interminables, hasta el punto de que más de una vez tenía que llamar al cuartel para que no le cerraran la puerta de acceso. Fue en aquellos meses de 1984, que mantuvo correspondencia frecuente con Charles Heitzman de Kentucky, USA, que a sus 87 años le envió por correo postal varios libros escritos de su puño y letra, así como fotos de su impresionante biblioteca colombófila, y le trasladó su pasión por los cultivos Sion y Stassart.

Mr. Heitzman fallecería en 1988 a los 91 años.

Foto de 1991.- Jacq Pansters con el “Zwarte 400” y Marcelino con el “153”, último hijo de la pareja base “Zoon Spin” X “Zuster Pau”

Recorte de prensa de 1989, que nos sirvió para contactar con Maurice Borgers la primera vez. 

Jos Martens y Gonzalo con ‘Helios’ I Internacional Perpignan.

Todos estos factores van generando en nosotros una creciente cultura colombófila que provoca que no solo despertase su interés a nivel provincial o nacional, sino que proyectó una visión internacional del deporte. Eran ya habituales la recepción de prensa colombófila extranjera y de clasificaciones de las sueltas internacionales noreuropeas.

Todo esto impulsa un cambio en nuestro horizonte familiar como colombófilos que persiste hasta hoy en día. Tras el regreso de Marce del servicio militar en Mallorca en el año 1987, analizando los orígenes de los ganadores de Barcelona en 1987 (quizás la edición más dura de la historia) y en 1988 (carrera rápida con cierre de control en menos de 8 horas), decidimos realizar un cambio drástico en el cuadro reproductor. Para ello, en el mes de febrero de 1991, emprendimos nuestro primer periplo colombófilo a Holanda con una duración de siete días. En nuestra agenda, habíamos cerrado visitas al palomar de Albert Simons, que en ese momento residía en Roosteren (Holanda), y a los hermanos André y Piet Kuipers en Neer. Además de estas, el fallecido Jan Zantboer nos organizó 5 visitas en los alrededores de Steenbergen. De estas, nos emocionó conocer a Toon Ligtenberg, compañero de colegio de Jan Aarden, y por tanto una leyenda viva de la colombofilia.

Este viaje fue sin duda, una gran inyección de ilusión para nuestro devenir colombófilo y un refrendo al camino que habíamos decidido emprender. De este viaje, surgieron los cimientos de nuestra actual colonia. Todas las palomas han sido importantes, pero la contribución a nuestro palomar y al de muchos amigos de los dos hermanos de nido NL-91-2735885 (Kuypers I) y NL-91-2735886 (Kuypers II) merece una mención especial. Ambos tuvieron una larga vida en nuestro palomar. “Kuypers I” crío hasta 2006; mientras que el ‘Kuypers II’ fecundó hasta 2008, y murió a los 21 años de edad. Hoy todavía, nuestros mayores éxitos en el deporte provienen de estos dos ejemplares.

El deporte es importante, pero los más relevante en nuestra vida son las personas, y de ahí nace nuestro lema “la colombofilia vehículo de Amistad”. Surge en un viaje que fue viable gracias al contacto de un colombófilo holandés que había perdido una paloma en la suelta nacional de Dax en 1990 y que apareció en nuestro palomar. Dicho contacto fue gracias a Jacq Pansters, que hizo de traductor para nosotros y cuya amistad perdura después de 30 años. Por tanto, podemos asegurar por la larga experiencia que, notificar una paloma perdida al propietario, es garantía de una verdadera amistad. Haciendo memoria, nos encontramos con una larga lista de aficionados en nuestra cabeza y corazón que han entrado a formar parte de nuestras vidas por este simple gesto.

En este mismo año 1991, mediante una paloma nuestra encontrada muerta en La Bañeza, iniciamos una duradera amistad con Enrique Freire y Pepe Pereiro (DEP) de Pontevedra. Con el tiempo, nuestros vínculos han traspasado lo meramente colombófilo o compañerismo, tiene que ver con algo más entrañable, la AMISTAD, la FAMILIA.

Después de nuestro primer viaje a centro Europa llegaron muchos más. Diría que casi todos los años. Algunos inolvidables, con claros tintes de aventura. Como cuando en septiembre de 1992 decidimos combinar palomas y vacaciones, y con nuestras mujeres en avanzado estado de gestación nos marchamos diez días a Bélgica y Holanda. Fue cuando conocimos al gran colombófilo belga Maurice Borges y a su familia que, sin conocernos, nos invitaron a pasar unos días en su casa. Aunque el motivo inicial del viaje, era tener en nuestras manos el macho base de Maurice “el 954”, hijo de la hembra 515 de los hermanos Kuypers, autentico filón de esta colonia que dominó la prueba de Barcelona en los años 80 e principios de los 90. Basta recordar que fue el primer colombófilo belga en ganar en dos ocasiones en prestigioso trofeo “Primus Interpares”, a la mejor paloma clasificada en 5 pruebas de Barcelona consecutivas. Maurice lo ganó en 1989 con un macho nacido en 1982; y en 1993 con una hembra de 1987.

Hasta en ocho ocasiones tuvimos la posibilidad de compartir en familia vacaciones y palomas en Holanda, Bélgica y Francia. No solo con nuestros hijos, sino también con los amigos más íntimos. En todos ellos, la colombofilia fue realmente el motor de todos los encuentros estivales. En el año 2002, nuevamente gracias a una paloma perdida, conocimos a nuestros amigos Patricia y Christophe de un pueblecito cerca de Niort (Francia) llamado Brioux. Una paloma que había sido soltada en Burgos, y que desvió su ruta hasta Gijón, nuevamente la devolución del animal nos abrió una nueva amistad.

En el año 2009, fruto de unas vacaciones estivales junto nuestros amigos franceses y con el ya mencionado Pepe Pereiro y su mujer Tere, llegamos hasta el Norte de Holanda, donde pasamos un par de días excepcionales con la familia Vertelman. Campeones del Marathon en 2001 y ganadores de la prueba internacional desde Perpignan en 2007, descubrimos una colombofilia exigente con 12 vuelos de más de 900 km, y una distancia desde Barcelona de 1290 km.

Pepe Pereiro y Adriano con Ton Vertelman

Año a año, seguimos fieles a nuestra cita internacional. Desde 2016, se ha incorporado la siguiente generación de colombófilos en la familia, Gonzalo. Una de las últimas experiencias apasionantes tuvo lugar en septiembre de 2018, cuando llegamos a tener en nuestras manos a dos ganadores internacionales desde Marsella y Perpignan, en el palomar de Jos Martens; y un ganador nacional desde Burdeos o a los, ya míticos, ‘Triple A’ y ‘Witneus 301’ en la boardilla de Harry y Roger Wijnands.

Todas estas décadas hemos intentado acceder a los mejores palomares del circuito europeo cada año tratando de provocar un acercamiento de los mismos a la colombofilia española buscando el acceso de cualquier aficionado a palomas de calidad a precios razonables, dado que aquí no es un deporte profesional. Se realizaron así subastas como las de Maurice Borgers, Dirk & John Bakker, Rik Stevens, Hein Brassé, Eijerkamp-Muller, Van de Poel & Buckley, Schreurs Hauben, Hermanos Van Doorn… en distintas zonas del territorio nacional: en Mallorca, en Canarias, en León…

Este nuevo proyecto con la web colombofilia.com pretende mezclar esa sabiduría adquirida por los mayores a lo largo de los años y el empuje de la generación joven, que entra pisando fuerte con las nuevas tecnologías. Empuje que se ha materializado gracias a la incorporación al equipo de Juan. Con la misma ilusión que en el año 1977, queremos seguir transmitiendo la gran pasión que tenemos por las palomas mensajeras y seguir contribuyendo al crecimiento de este minoritario deporte, siempre fieles a nuestro lema “La colombofilia, vehículo de amistad”.